¿Quién Soy?
Después de terminar la carrera de medicina en la Universidad de Carabobo, estudié la especialidad de pediatría por la UCV, en el Hospital de niños JM de los Ríos. Al iniciar luego el ejercicio de la especialidad, las constantes consultas por reactivación de crisis de patologías alérgicas me hicieron buscar soluciones más allá de lo convencional, más allá de sólo medicamentos, así que inicié mi investigación sobre las alternativas y me encontré con la medicina regenerativa o integrativa, lo cual fue un maravilloso hallazgo ya que planteaba algo novedoso comparado con la medicina tradicional: el paciente es quien tiene la mayor facultad para sanarse a sí mismo, no es el médico ni el medicamento, es el propio organismo cuando se le suplementa lo necesario para que funcione según su diseño original.
Desintoxicar, reponer, equilibrar, regenerar, encontrar la paz mental... Así de sencillo y así de complicado.
Al principio parece fácil, pero cuando iniciamos el trayecto, las creencias limitantes con las que nos han hecho crecer, diciéndonos que no somos poderosos, que somos borregos que deben seguir siempre a alguien o a algo, que debemos dejar a los otros velar por nuestra salud, por nuestra tranquilidad. Es arduo cambiar el paradigma de pensamiento de un individuo, así que los primeros tiempos inmersa en la medicina integrativa luego de estudiarlo formalmente en la universidad, fue un camino un poco tortuoso, pero cuando se logra que el individuo comprenda que tiene las riendas de su salud, de su recuperación y lo ves yendo por la senda correcta, mejorando, convirtiéndose en su mejor versión, es algo magnífico, increíble y te dices que esta es la forma de practicar la medicina que debieron enseñarnos en la universidad.
Luego, en cuanto a los tipos de tratamiento, quedé maravillada, porque allí se usa desde la herbolaría y remedios tradicionales, como una infusión de jengibre con clavos y canela para un resfriados; o silimarina para hacer funcionar el de nuevo un hígado desahuciado; árnica homeopática para bajar la inflamación sistémica o calmar los pensamientos ansiosos; hasta el uso de nanotecnología acelular de punta con los exosomas de células madre mesenquimales de cordón umbilical.
Sí, la medicina integrativa es la mejor versión de la medicina universal! Incluye todo el conocimiento sanador de la humanidad, desde la prehistoria hasta la actualidad. No obvia nada por ego, su misión es simplemente sanar, que cada individuo sea capaz de recuperar su salud física y mental, porque también nos enseña que somos un todo indivisible, no hay salud a medias, siempre la mente lidera cualquier proceso patológico.
Así, cada día descubría algo nuevo, cada día aprendía que luego de desintoxicarnos, debemos alimentarnos adecuadamente, hacer ejercicio, llevar sol, dormir bien, mantener nuestra mente tranquila, claro que con algo de ayuda del médico, reponiendo y equilibrando el perfil hormonal y de neurotransmisores; manteniendo los órganos depuradores en óptimas condiciones y agregando nanotecnología para regenerar órganos y tejidos lesionados, que de otro modo tardarían mucho tiempo en sanar.
Justo en estas dos últimas ramas de tratamiento de la medicina integrativa me he especializado después de 26 años de médico y 10 años en esta especilidad: equilibrio hormonal integral, abarcando los ejes metabólico, neuroendocrino, sexual con hormonas bioidénticas, idénticas o suplementos o sintéticas según sea el caso. Por otro lado, el uso de los exosomas de células madre de cordón umbilical, del cual somos pioneros en sus múltiples usos en niños y adultos, para patologías agudas y crónicas, y por todas las vías de administración. Estos exosomas, a diferencia de casi todos en el mercado, no son liofilizados, así que conservan casi todas sus propiedades originales, facilitando y acelerando cualquier proceso de reparación y restauración, incluyendo condiciones como sobrepeso u obesidad, sarcopenia (disminución de masa muscular), etc. , y además un sin fin de usos en individuos sanos como la mejoría del rendimiento deportivo, la calidad de la piel, elasticidad, motricidad.
En conclusión, tener un estilo de vida saludable nos ayuda a ser la mejor versión de nosotros mismos.